| Summary: | El dolor de garganta en el posoperatorio (DGP) está clasificado como el octavo evento posoperatorio más indeseable por el paciente y es realmente una "constelación" de signos y síntomas. El DGP podría ser la descripción de una faringitis, sin embargo, puede también ser una variedad de síntomas como laringitis, traqueítis, disfonía, tos, disfagia o odinofagía. En el postoperatorio, lo más plausible es que los síntomas sean el resultado de la inflamación producto de la injuria a la mucosa causada mayormente por la instrumentación de la vía aérea como, por ejemplo, la laringoscopia y la succión o también por la irritación de cuerpos extraños. La incidencia de DGP en el posoperatorio varía entre un 0-50% en la mayoría de los estudios. Los factores de riesgo que se describen son: sexo femenino, duración del procedimiento, posición del paciente, tabaquismo y neumopatía. Las medidas con mayor nivel de evidencia para prevenir el DGP son: usar tubos tamaño 7mm para mujeres y 7.5mm para hombres, limitar la presión del manguito del balón neumotaponador a una presión menor a 20 mmHg y de 44mmHg en las mascarillas laríngeas, además, 1-1.5 mg/kg de lidocaína intravenosa a la conclusión de la cirugía. Así como el gel de betametasona al 0.05% aplicado al TET antes de la intubación, la dexametasona en dosis de 0.2mgs/kg IV y la fluticasona 500 mcgs inhalada con un espaciador. Aunque existen otras intervenciones, estas son las que cuentan con mayor nivel de evidencia y por su facilidad de aplicación podrían ser incorporadas a la práctica clínica. Por lo tanto, la utilización de una o más de estas medidas daría como resultado una disminución del DGP y una mayor satisfacción para el paciente.
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